Me enamoré de una psicóloga social,
venida de Rosario,
me encandiló con sus ojos azules,
y su voz tan vivida como extranjera,
me llevó por su acento
y me cobijó en su pecho,
en su laburo, sabes,
luego se marchó.
por la "placha",
con sus pulseras y su cántico de vientos marinos.
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