jueves, 3 de septiembre de 2020

El rio (III PARTE)

 Yo ahora veo más claro

como el agua

como el viento

como la luz,

y ya mis nados son libres,

y mis vuelos toman fuerza

y mi luz se enciende de puro amor,

mi propósito tiene el color de tus ojitos

y mi canción es tu voz,

llamándome para que cobije tu sueño

de niño hermoso.




El rio (II PARTE)

 Quisiera retroceder

un momento la corriente,

pero es imposible.

Quisiera comprender 

porque has permitido 

que te lleve la corriente,

pero solo me queda decirte

que el amor quedará encendido

por si quisieras regresar.




El rio (I PARTE)

 Que casualidad

venir a encontrarme contigo,

tú quien me enseñaste sin enseñarme

el camino de la poesía,

y ahora me entregas una verdad,

tan intensa como siempre, y tan poetica como nunca.

yo pensaba en la ilusión del amor, 

pero la realidad me abrió los ojos,

aquí junto al río,

que renueva mi corazón roto,

le da color el sol,

y el agua purifica mis heridas.

así que, aunque lloro con tu relato mujer,

lo cierto es que también río,

porque comprendo que las decisiones

regresan para darme cuenta

que lo que fui y lo que empiezo a ser.




miércoles, 20 de mayo de 2020

dos poemas de color verde

Dos perros y una luz enceguecedora

Yo estaba dormido
en el sillón,
como si estuviera muerto,
mas
yo tenía
los ojos
entre
abiertos
y una luz enceguecedora
atravesaba las cortinas 
verde y morada
mientras
a mi lado
movían sus colas
dos perros,
uno
café y otro negro.


Entre roca y silencio

me di cuenta de mi absoluta soledad,
cuando me perdí en el bosque
y llegué hasta una vertiente
de rocas y musgo,
me senté,
me acaricié

sentí tu vacío,
más el silencio me habló de mi momento,
y dejé que te fueras con la corriente,
entre medio de los cerros.




martes, 7 de abril de 2020

Mi única


Esta es mi única aventura, después de ti; y me resulta tan insignificante, carente de gratitud, y fingido, que yo creo merecer algo mejor, así lo dice mi pecho cuando la recuerdo. Estaba fingiendo, yo le atisbé la rutina de reojo, mientras dormitaba somnoliento en la espesura de un sueño de verano, haciendo jueguitos para llamar mi atención, para fingirse a sí misma, divertida y coqueta, pero en realidad, yo la noté fingida. O tal vez yo fingí conocerla mía, mientras extrañaba otro cuerpo, el tuyo, que ella yo hallaba vacío, y quise desviarme de su camino, pero fui entrando como si un niño solo confiara en el trayecto. Y todo cayó, el telón, el engaño quedó expuesto en la fingida morisqueta de una mujer que juega a quien no ve lo que quiere ver.
Yo me escabullí, y le dije que me tenía que ir, que gracias por la invitación, pero me resultó que mañana yo salgo temprano, y tengo mucho sueño. –“pero, quédate en mi casa” dijo ella, y mi guata ya me salía por la garganta, y quería escabullirme por los pasajes, a las cuatro de la mañana, y ella allí entrando en la paranoia, “yo hoy día presentí, intuí, vislumbré que me dirías eso, y sabía lo que haría, que diría, si tu me dijeras eso, que me dijiste, que dirías” y ahí si, quedé helado, como que me da la pera cuando pasan estas cosas, tal vez debí ser claro, y contarle, que estaba fingiendo, porque en realidad, uno ve afuera lo que tiene adentro, y si ella nunca fingió, y estaba nerviosa, porque yo estaba pegado allí dentro del humo profundo de un cannabis fino, y mi cara no emitía expresión, “¿y a éste que le pasa?”
Eso fue, y no se lo dije, ¿cómo? ¡oye estás fingiendo! Te divisé de reojo entre la tercera subida y bajada en pique del fino, y tu carita me hacía morisquetas, y eso a mi no me gusta, no me gusta que me mimen, ni que me anden haciendo caritas, porque la clave para relacionarte conmigo, es que no me pesques, yo te andaré buscando, me basta con mi madre que anda malcriándome con tanto souvenir que se le antoja, y detrás mi padre, chocho, de que su guagua haya vuelto a casa, y ahí me viene la crisis, de creerme un machote, pero en realidad sigo un siendo un crio. ¿cómo podía decirle todo eso? Así que me fui caminando por los pasajes, con una sensación de irresponsabilidad, y desahogo, con un aliento renovado, sabiendo que obré en nombre de mi bienestar. ¡que sacrificio! Yo soltando la lengua, mientras tú no lees mis mensajes. ¿acaso no te importa nada?




lunes, 23 de marzo de 2020

Piedras de rio

Guardame  estas dos piedras que saqué del río,
me gustan las piedras que llevo del río, me acuerdo de ti,
te recuerdo recogiendo tantas piedras y tantos colores,
como si hubiera sido hoy, bajo un sol que chicharreaba la piel.


Rafaela

Que encanto tiene tu voz 
cuando te conviertes en el aire de tus invenciones,
como si fueses inventando
los mundos que dibujas
mientras eres agua y río,
arriba de un flotador rosado, en el frío
que se desvanece y el calor que recuece,
me llevas por un camino que me hace sentir bien.



Rio arriba

Yo me quedaría sumergido en el agua fría,
hasta que todos mis miedos se congelaran,
para así yo darme zambullida
como pez en el agua,
mientras voy disolviendo
la dulzura
de haberte amado,
nadando
bajo
el 
agua.




martes, 10 de marzo de 2020

Perro de mar

Yo quería ser un lobo de mar,
abrazando a un perro en un roquerío en Valparaíso,
quizás el perro quería ser mar, y el lobo
tan sólo quería ser lobo de mar,
yo si fuese el perro,sería un perro de mar,
persiguiendo una pelota hasta el fondo del mar. 




Imagen difusa

Estaba parada en el dintel de la puerta,
con su cara sonriente,
y su expresión sincera,
yo la miré a los ojos,
pero se veía borrosa,
como si la imagen difusa fuese mi negación a olvidarla.
Me puse a llorar, mientras ella desaparecía
entre mi sueño profundo. 

Psicóloga social

Me enamoré de una psicóloga social,
venida de Rosario,
me encandiló con sus ojos azules,
y su voz tan vivida como extranjera,
me llevó por su acento 
y me cobijó en su pecho,
en su laburo, sabes,
luego se marchó.
por la "placha", 
con sus pulseras y su cántico de vientos marinos. 



Décimas por la lucha de los pueblos