Que casualidad
venir a encontrarme contigo,
tú quien me enseñaste sin enseñarme
el camino de la poesía,
y ahora me entregas una verdad,
tan intensa como siempre, y tan poetica como nunca.
yo pensaba en la ilusión del amor,
pero la realidad me abrió los ojos,
aquí junto al río,
que renueva mi corazón roto,
le da color el sol,
y el agua purifica mis heridas.
así que, aunque lloro con tu relato mujer,
lo cierto es que también río,
porque comprendo que las decisiones
regresan para darme cuenta
que lo que fui y lo que empiezo a ser.

No hay comentarios:
Publicar un comentario