Hemos soñado tres veces contigo
En el primero parecías sombra
En el otro dormías como alfombra
Y en el siguiente ibas con tu abrigo.
Entre la niebla te quedabas sola
O esperabas a la vida entera
Mirando con calma y sin ceguera
Porque estás encendida como vela.
Bajo ese abrigo guardas belleza
Que no abres a cualquiera ojo metiche
Ni menos entregas tu amor gigante.
Duermes porque nuestro amor es pereza
No goza como si fuera ceviche
Solo se queda allí dentro latente.
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