Me he desconectado de todo,
pero sigo pensando:
Cómo haré para habitar la eterna calma.
No sé si caminar hacia la montaña,
o adentrarme al desierto,
o recorrer la estepa
o quizás quedarme dormido en tu pecho.
Volar con mis almas
Despojarme de las horas que mandan,
perderle miedo al vacío y soltar
tus ojitos tristes de madre cansada.
Dónde estará tu calma,
quizás en el fondo del agua.

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