La manifestación del ser,
emerge a través de tus ojos
cuando el reflejo
de tu deseo
coicide con el intelecto,
pienso luego existo,
o
existo y luego
siento.
Mi corazón es un motor,
lleno de fugas y quebrantos,
con qué sanarlo,
con qué nutrirlo,
cómo conseguir la calma aquí dentro,
si allá afuera,
pesa el pensamiento, lo debilita
la aunsencia,
la pérdida del sustento,
seres que manifiestan amor devoto,
de otro tiempo,
de otro cableado.
Quisiera más que nada sentirme libre de verdad,
sin escapar, sin evadir
sin escritura, ni otoño ni juguetes ni deseos,
morir en silencio con los bolsillos vacíos.
Edward Hopper, Sol de mañana, 1952

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