Vuelvo a sentir este encierro que aprieta el cerebro.
Me enfermo con el aire cerrado de mi hacinamiento,
ya no soporto esta podredumbre, esta pegajosa quietud del aniquilamiento.
Salgo
a
caminar
y la melodía de los pájaros refresca mi cerebro.
Abro los ojos
y quiero escucharte caminar conmigo.
Reconozco el trayecto que he perdido.
Me encuentro con mi amigo.

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