Todo se desvanecerá
incluso las tardes en que tomábamos once,
la churrasca con palta,
la mirada coqueta de la vendedora.
Ella me sonríe.
Le dije que tenía frío, que necesitaba calor humano.
La soñé una milésima de segundo.
Enlazados como criaturas marinas,
yo sumergiéndome en su humedad profunda.
Ella absorviendo mis caricias con su boca.
Ella me dijo que la pasara a buscar a la tarde entre risas.
Le recibí la churrasca con palta.
Me la hice chupete.

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