No sólo para llorarte escribo.
No llevo la trsiteza de aquellos años,
sino la alegría del momento.
Estoy aquí respirando viento y sol, calor y ternura que viaja por mi cuerpo.
Mi mente se abre para comprenderme lejos de casa.
Mi alma está en calma, pronto veré a mi hijo.
El tiempo me lleva o quizás yo llevo tiempo a favor.
Hoy permanezco atento a la existencia en un punto certero donde todas las cosas se juntan.
Todo lo que he querido siempre, al fin me encuentra sentado en un parque sin esperas ni demoras.
Cuando te lloro es porque realmente te extraño, aunque también te olvido.

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