Voy a dejar
este espectro de luz
incorpóreo,
blando y maloliente
Para quedar
al fin
Impreso en
la palabra que me escribe.
Voy a
desnudarme, con el esqueleto expuesto de un moribundo
Que ruega
al cielo
Una pisca
de polvo estelar
Para ondear
por la ráfaga invisible de lo eterno.
Conservar
en el estómago, la cicatriz de una vida de alcohol y cigarrillos,
Con la cara
triste de un hombre empequeñecido,
Por sus
años de laburo, entre sexo, espejismo y silencios.
Voy a
quitarme el disfraz vanidoso, de poeta cantor
En
cuclillas a la sombra de su ego.
Voy a
tejerme una existencia antibalas, para quedarme despierto,
Con la
sonrisa de un hombre nuevo, alzando la copa y
Balbucir,
balbucir, balbucir
El cuento
que me convirtió en narrador de profundidades melancólicas.

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