Yo te quise
alma mía,
Pero hoy ya
no sigo tu canto.
Desde el fondo
de mi océano,
Escucho tu
latir,
Angustiada
por el humo tóxico,
Melancólica
por los días que no regresan.
Una
palpitación contenida en la circunstancia de la luz.
Ahogada en
el llanto de un cielo que espanta.
Conmovida
con las nubes y sus múltiples figuras,
Con la risa
y el juego de mi niño;
Yo te
quiero alma mía, desprendida de todo y de ti misma,
Abierta y
dispuesta a lo que venga,
Transparente
y perpendicular.
Pero hoy te
arrancas de mí, y te quedas suspendida en el tiempo,
Te hablo y
no me respondes.

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