lunes, 13 de mayo de 2019

Camino del hinojo






Un hombre regresaba a casa tras desenterrar un hinojo de su tierra, para trasplantarlo en su jardín. No pensó en el hinojo (con el cual Prometeo encendió el conocimiento), ni en la tierra, ni en los insectos que había separado tras arrancarlo con sus manos ansiosas. Y como no pensó en nada, más que en su jardín, el hinojo se puso amarillo y luego murió, con sus insectos volando a lo desconocido, y con el hombre haciendo literatura de su sufrimiento.

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