Este
monstruo se convirtió en ella; y cuando miraba a sus ojos, ya no era el
monstruo que la habitaba, sino la auténtica mujer que yo amaba, y arrodillado
estaba frente a ella, con una sensación extraña, porque ella con mi interior
jugaba, y no veía la mano siniestra, del monstruo que de mí se apoderaba.
lunes, 13 de mayo de 2019
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