Una voz
dijo: ¡Mira a ese! Y se ríe.
Un tipo
común,
Un mal
hombre, según ella, que empeñó sus herramientas de trabajo
Para seguir
chupando toda la semana.
Flaco,
lánguido, seco, irresoluto,
Con la
mirada en el horizonte
Destruyendo
y reconstruyendo su hado.
Allí va
otra vez, y tantas veces,
Pedaleando
como un desalmado,
Con el
mismo jockey, con la misma polera de siempre.
Pedaleando
como un desalmado
Con el
mismo jockey, con el mismo pantalón de siempre.
Lleva en la
parte trasera de su bicicleta,
Las ramas
que cortó de los árboles vecinos
Para
ganarse unas chauchas, unos morlacos, unos pesos.
Cada
atardecer, cada día, nublado, con sol, con lluvia, sin fallar un solo día.
Y esa voz
se ríe otra vez: ¡mira a ese!
Este hombre
sigue su camino mirando su horizonte, pedaleando en su bicicleta,
Cada
mañana, cada tarde hasta la orilla del canal.

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