lunes, 6 de mayo de 2019

La orilla del canal




Una voz dijo: ¡Mira a ese! Y se ríe.
Un tipo común,
Un mal hombre, según ella, que empeñó sus herramientas de trabajo
Para seguir chupando toda la semana.
Flaco, lánguido, seco, irresoluto,
Con la mirada en el horizonte
Destruyendo y reconstruyendo su hado.
Allí va otra vez, y tantas veces,

Pedaleando como un desalmado,
Con el mismo jockey, con la misma polera de siempre.
Pedaleando como un desalmado
Con el mismo jockey, con el mismo pantalón de siempre.

Lleva en la parte trasera de su bicicleta,
Las ramas que cortó de los árboles vecinos
Para ganarse unas chauchas, unos morlacos, unos pesos.
Cada atardecer, cada día, nublado, con sol, con lluvia, sin fallar un solo día.
Y esa voz se ríe otra vez: ¡mira a ese!
Este hombre sigue su camino mirando su horizonte, pedaleando en su bicicleta,
Cada mañana, cada tarde hasta la orilla del canal.

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